Extensas o no, con esta son ya 250 entradas en el blog. Nunca imaginé que esta temporada (hubo un antecesor El blog del landmate, o más bien un conjunto de ellos, ya que acabó diversificándose en varios blogs para las campañas que dirigía o para mis escritos). 

Al final, el querer separar las cosas y clasificar perjudicó al blog y a mis ganas de escribir (además de que mi grupo de juego se fuera al garete), por lo que acabó decayendo la actividad, hasta desaparecer.

Pasa el tiempo y llegamos al nuevo blog. En esta ocasión nació como una manera de apoyar a una amiga, que necesitaba expresarse y decidió hacerlo a través de un blog. Volver a publicar fue una experiencia curiosa, ya que era una especie de motivación para mi amiga, al tiempo que recordaba buenos tiempos.

Curiosamente en esta ocasión no usé el nombre del blog original, sino el de su web hermana que nació para dar alojamiento a las ayudas de juego, o conversiones, ya que blogger no permitía muchas filigranas en cuestiones de formato (en aquel entonces, ni idea de cómo será ahora). Si lo hice por error, ya no me acuerdo, quizás quería unificar en un único lugar todo el material. Pero sea como sea, aquí estamos.

No obstante, me volvió a pasar lo de siempre. Me cuesta escribir de manera coherente. Cuando me siento a escribir no lo hago siguiendo una línea definida, ya que por ejemplo los comienzos se me resisten. Escribo, dejando huecos hasta que finalmente soy capaz de rellenarlos. La consecuencia de esto es que tardo mucho en escribir. Y en esta ocasión quería mantener una periodicidad. Por eso prácticamente todas las entradas son bastante espartanas, yendo al grano. Lo que he ganado en puntualidad, lo he perdido en en opinión.

Y eso es todo, el viernes volvemos con la temática habitual, para seguir sumando entradas.

A ver hasta donde llegamos.

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