Se trata del ruego de muchas nobles damas de Toussaint y nuestro a la vez. Un monstruo nocturno castiga nuestros hogares. Un diablo, un fantasma, un súcubo en forma de mujer, pero tan desvergonzada que no nos atrevemos a describirla, martiriza a los cónyuges fieles y virtuosos. Penetra por las noches en las alcobas, comete toda clase de bellaquerías y abominables perversiones de las que no nos permite hablar la modestia. Vos, como experto, con toda seguridad sabéis de qué se trata.

—Andrzej Sapkowskij, La dama del lago

En el Continente, un súcubo (plural súcubos) es un demonio que toma la forma de una mujer muy atractiva para seducir a los hombres, con el objetivo de mantener relaciones sexuales. Obtienen energía de los hombres para mantenerse a sí mismos, a menudo hasta el punto de agotamiento o muerte de la víctima.

A diferencia de otros monstruos, los súcubos no sienten ningún deseo de matar, no anhelan sangre humana y por lo general no suelen causar daños. Están motivados por una cosa y una sola cosa: una lujuria insaciable. Intentan en vano mitigar esto participando en actos sexuales con cualquier otra especie humanoide que encuentren. Aunque debe admitirse que sus “víctimas” rara vez presentan mucha resistencia, esto no significa que los sucubos no representen ningún peligro: sus incesantes avances, aunque agradables al principio, han empujado a más de un hombre a la locura o incluso muerte.

Los sucubos  por lo general se pueden encontrar cerca de los asentamientos humanos, incluyendo pequeños pueblos y ciudades. Prefieren salir por la noche, aunque cuando se ven acuciados por la necesidad también abandonan sus guaridas durante el día. Vuelcan sus afectos tanto en hombres como en mujeres, jóvenes o viejos, feos o bellos. Algunas delas sucubos son particularmente aficionadas a los sacerdotes y otros hombres santos, cuya seducción tratan como una especie de juego.

Aunque los súcubos son pacíficos por naturaleza, cuando se ven obligados a luchar, se defenderán ferozmente. Uno no debe ser engañado por su apariencia – bajo la piel aterciopelada de sus brazos se esconde una poderosa musculatura.

Súcubo

Atributos: Agilidad d10, Astucia d10, Espíritu d10, Fuerza d8, Vigor d10

Carisma: +4; Paso: 6; Parada: 7; Dureza: 9 (2)

Habilidades: Conocimiento (Local) d12, Intimidar d12, Notar d12, Pelear d10, Persuadir d12+1, Sigilo d12,

Ventajas: Atractivo, Muy Atractivo

Capacidades especiales

  • Armadura +2: Carne demoniaca
  • Cambio de forma: Puede disimular sus rasgos demoniacos (cuernos, cola y garras) haciéndolos aparecer y desaparecer como una acción normal
  • Garras: Daño FUE+d6
  • Visión en la penumbra: Ignora las penalizaciones a la visibilidad por penumbras y oscuridad, permitiéndola ver con normalidad excepto en condiciones de oscuridad completa
  • Vulnerabilidad (plata): Las armas de plata le causan +2 de daño
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