Diciendo que un malogrado es feo es como decir que la mierda no es particularmente sabrosa: no puedo decir que es una mentira, pero tampoco es decir exactamente toda la verdad.

– Lambert, brujo de la Escuela del Lobo

Los Malogrados son quizás las criaturas más repulsivas que un brujo puedra encontrarse. Nacidos de bebés no deseados muertos desechados sin un entierro apropiado, su apariencia es la de un feto parcialmente descompuesto, su carne deformada en una mueca de odio, miedo y malicia.

Un malogrado saldrá de su guarida por la noche para buscar a una mujer embarazada, para drenar su fuerza y la de su progenie no nacida mientras duerme. Una mujer victima de un malogrado asediada primero sufre de sueños inquietantes, luego fiebre, delirios y un debilitamiento general del cuerpo. Después de varias noches se verá debilitada e incapaz de defenderse – entonces es cuando el malogrado atacará directamente, clavando sus largos y afilados colmillos en su cuerpo y bebiendo su sangre hasta que la madre y el feto perecen.

Cuando un malogrado se siente amenazado, puede crecer, pasando de medir pie y medio a convertirse en un hombre deforme, encorvado y zancudo.

La maldición de un malogrado puede ser levantada transformándolo en un lubberkin – un espíritu guardián del hogar que protegerá a la familia que nunca conoció en la casa que nunca podrá llamar hogar.

Malogrado

Atributos: Agilidad d6, Astucia d6, Espíritu d6, Fuerza d4, Vigor d4

Carisma: -; Paso: 6; Parada: 5; Dureza: 3

Habilidades: Notar d6, Pelear d6, Sigilo d8

Poderes: Gigantismo (puede cambiar hasta tamaño +1 sin coste de PP)

Capacidades especiales

  • Garras: Sólo cuando crece, Daño: FUE+d4
  • Mordisco: Daño FUE+2
  • Tamaño -1: Reduce la Dureza en -1.
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