Vamos a seguir rescatando material de la anterior etapa del blog. En esta ocasión, otro relato, aunque es una historia diferente, pues es el trasfondo de un ladrón no muerto creado para jugar en un servidor no oficial de World of Warcraft.

Elishia-Rael, hija de comerciantes, supo desde pequeña que llevar una pequeña tienda en Ashenvale no era lo suyo, quería conocer mundo, y no le iban a poder retener las palabras temerosas de su padre, que le rogaban que no les abandonase.

Así que cuando tuvo una pequeña cantidad de dinero, partió en busca de nuevos horizontes, no deteniéndose en ningún lugar más de lo estrictamente necesario. Desgraciadamente, su optimismo y ganas de viajar no le daban de comer, o le permitían dormir bajo techo. En ocasiones conseguía pequeños trabajos, aunque en otras usaba su destreza para burlar a los tenderos y conseguir “gratis” algún que otro artículo que después cambiaba o vendía.

Fue precisamente su descaro y su destreza lo que llamó la atención de un ladrón local, y miembro del gremio, que en vez de castigarla por “trabajar” en su ciudad sin pertenecer a la cofradía, le propuso pasar a ser su alumna. Dada las perspectiva, y a pesar de que hasta ahora Elishia solo robaba para sobrevivir, aceptó la propuesta, y bajo la tutela de Trithaling, pudo aprender y mejorar sus dotes de ladrona.

Poco a poco, los robos fueron aumentando en “cantidad” y en dificultad, y Elishia se lo tomaba como un concurso, una suma de retos que le proponía su maestro para ver si era capaz de superarlos. Hasta hace doce noches…

Como siempre Trithaling le mandó una mochila con las instrucciones y equipo adicional para su nueva misión. En esta ocasión tenia que entrar en un pequeño panteón familiar para retirar una gema que había sido enterrada con una señora (que mas da el nombre pensó), nada nuevo para ella. La verdad es que a medida que desarrollaba su trabajo, había algo que le escamaba, para empezar, el panteón tenia una serie de cámaras subterráneas, y aun encima estas tenían trampas para protegerlas. Pero no la detuvieron…

Finalmente llegó hasta el sarcófago que según las instrucciones albergaba la gema. Una lapida preciosa sin duda, una pena que tuviese que romperla, y eso si que detuvo la carrera de Elishia. Una bruma salió del sarcófago a través del boquete que había perforado, y que poco a poco fue formando el cuerpo espectral de una humana.

Al principio el espectro miraba confuso, pero al ver a Elishia con las herramientas en la mano con las que había destruido su hermoso sarcófago, se abalanzó sobre ella, envolviéndola en brumas que le cegaban y el impedían respirar.

No supo cuanto tiempo estuvo inconsciente, pero al volver a ver, se dispuso a abandonar de inmediato esa cámara de los horrores. Al intentar salir, tropezó y cayó al suelo, donde mirando aun charco de agua pudo comprobar con espanto su rostro, en el que la vida había abandonado todo rastro.

Atemorizada, huyó hasta la ciudad, donde hasta su maestro la rechazó, pues no quería tener nada que ver con los no muertos, los undead, por mucho que esta hubiese sido en tiempos pasados su alumna. Hoy Elishia ya no forma parte del mundo que quiso explorar, hoy es miembro de una corte de seres que buscan su lugar en este mundo, aunque para ello tengan que destruir a los vivos.

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